Sociedad en «Alarma»

Sociedad en «Alarma»

En estos momentos, estamos viviendo, una situación, de tránsito, hacia recuperar nuestra vida. Una vida, que, aunque en las últimas décadas y sobre todo en las metrópolis, con la inexorable ayuda del capitalismo, ha habido un auge proporcional, del individualismo en la sociedad.

La consciencia social perdida

Actualmente estamos inmersos, en un momento de “impás”. En el que, las restricciones aun vigentes, nos han demostrado, como la sociedad en algunos aspectos ha cambiado o se ha dado cuenta, que se necesita.

Que las personas, somos “animales” sociales y que dependemos de la sociedad en gran medida, en muchísimos aspectos de nuestra vida.

Aspecto, que parecía estar desapareciendo, a causa de la línea en la que el “individualismo”, estaba azotando y lo seguirá haciendo seguramente, en nuestra manera de actuar y vivir en la sociedad “moderna”.

La unión hace la fuerza

Si nos, fijamos. En este periodo, hemos podido ver, como ante la situación de agotamiento físico y moral, tanto por parte de la sociedad en general, como, más aún de los sanitarios.

Ha habido una “unión”, una necesidad de sentirse acompañados, en este proceso tan difícil y pesado. Por ejemplo, el hecho de aplaudir a las 8 de la tarde cada día a los sanitarios, es una muestra, de que, mucha gente se ha dado cuenta, que existe la sociedad.

Da pena, pensar, que, mucha gente, no piensa en su forma de actuar tan individualizada, dejando de lado a los demás, en muchos sentidos o aspectos diferentes, sin tener en cuenta que sus actos repercuten en los demás y viceversa.

Y solo en situaciones así, nos damos cuenta de que aún seguimos estando conectados a la sociedad, que no somo independientes totalmente ni nunca lo seremos.

En contra posición, aunque esta situación, haya desencadenado una reflexión en mucha gente y una sociedad, más unidad, también sucede lo contrario. Como las personas que ponen carteles en las puertas de vecinos, que saben que son médicos o enfermeros, para que no vuelvan a casa y no contagien al resto.

Estas situaciones, casi siempre provocan acciones totalmente contrarias, pero por lo general, ante una adversidad de este tipo, suele salir una consciencia colectiva mayor.

Derechos Individuales

Por otra parte, también, hay que fijarse, que en este proceso de desescalada que estamos viviendo, aún tenemos muchos de nuestros derechos restringidos. Eso a parte de quitarnos, espacio personal, condiciona mucho el día a día.

Por ejemplo, respecto al teletrabajo o que los niños, la mayoría no empiecen el cole hasta septiembre (y ya veremos). Es una situación, muy poco preparada ni organizada.

Si nos fijamos, el cuando y como los niños empezarán el cole, se habla poco, mucho más de cuando abrirán los bares. Pero este elemento es crucial en nuestra sociedad, por una parte, el cole es un elemento social importantísimo para los niños y por otra una herramienta de conciliación también crucial.

Los niños, los padres y su amigo «colegio»

Los niños necesitan contacto social (dentro de lo que sea seguro) y los padres necesitan tener privacidad más allá de sus hijos.

Es decir, que ahora mismo, una madre con dos niños, que teletrabaje, tiene que lidiar, con sus hijos todo el día, trabajar y no tener ni un momento de desconexión.

Por ejemplo, yendo a dar una vuelta a la hora que le apetezca o pueda, ya que aún estaremos varias semanas en las que hacer deporte o pasear para la mayoría será prácticamente a partir de las 8 de la tarde.

Horario en que niños pequeños, vayan o no al cole, deberían estar a punto de cenar, para irse a dormir a la hora que toca.

Es decir, que ni se está dando a los niños, lo que merecen, ni a los padres, ya que teletrabajar, no es estar haciendo mil cosas y estar mirando una pantalla, teletrabajar debería ser (trabajar en casa, con los mismos instrumentos).

Y encima sin una oportunidad de tener privacidad personal, ya sea usándola, para ti misma o compartiéndola con otra persona o personas, es decir socializar.

Por tanto, pienso, que tal y como se está gestionando este tema, se ha quitado de golpe y porrazo, la socialización esencial para los niños a parte de su educación literalmente y a los padres se les ha quitado, mucho más, sus derechos personales (aún más que al resto de la sociedad).

Todo esto sin saber como empezará el curso y pensando, que los miles de padres que no pueden trabajar en casa, ya están dejando a los hijos con los abuelos.

Todo lo contrario, de lo que se debería hacer, ya que niños y personas mayores, ahora mismo deberían ser incompatibles, sino queremos un posible rebrote en breve.

La hipocresía habitual

Es decir, es totalmente contradictorio, poner horarios ( multando en caso de no cumplirlos claro) para separar gente joven, de personas  mayores y luego, la mayoría de familias tienen que dejar a los niños con los “ abuelos”, ya que el gobierno no tiene ni idea de cómo solucionar este “problemón”. Restringir derechos todos los que se quiera, solucionar lo esencial no.

Esto demuestra que, a parte de quitarnos vida social, no han pensado que la re apertura de colegios (muy pocos políticos lo han hecho), con las máximas medidas de seguridad posibles, es la única manera de empezar a vivir de verdad en todos los sentidos.

Y no, en que solo, tomarse un café, en una terraza, lo vaya a hacer más.  Aunque, eso, también nos haga falta a todos social y económicamente.

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